Enfoque de Derechos de la Infancia

Desde la Federación Injucam se han venido desarrollando una serie de proyectos orientados a la Participación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Ahora mismo nos encontramos en el III Plan Estratégico, el cual, teniendo como horizonte el 2020, pretende la incorporación del Enfoque de Derechos Humanos de Infancia, centrándonos en el principio de la participación protagónica de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, lo cual supone un incremento del esfuerzo en cantidad y calidad de la Federación en conseguir este objetivo.
En un primer momento, se trata de que las Asociaciones sean capaces de cambiar la mirada hacia la infancia, hacia sus capacidades y posibilidades, y de entender a niños, niñas, adolescentes y jóvenes como sujetos de derechos activos y con competencias para incidir en su entorno, es decir, con aptitud para hacer política en su sentido más amplio.

Pinta tus Derechos

En un segundo momento, pero de manera paralela al primer proceso, se desarrollan habilidades de participación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Partimos de la idea de que no se nace sabiendo participar y que es necesario aprender una serie de herramientas, por un lado, teóricas, pero sobretodo prácticas, y es que comulgamos con aquel dicho que dice que, a participar, se aprende participando. Tampoco el concepto de protagonismo es un concepto innato.


En INJUCAM consideramos a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes como ciudadanos y ciudadanas capaces de asumir su papel en la transformación de la sociedad y constituirse como actores y actrices sociales. Titulares de derechos que pueden decidir en la toma de decisiones que les afecta y que afecta a las comunidades a las que pertenecen. Defendemos la participación en todos los ámbitos y etapas de la vida como uno de los elementos fundamentales en la construcción de una sociedad justa, crítica y libre.

Entendemos la participación ciudadana como un medio, como un conjunto de acciones que persiguen impulsar el desarrollo de la comunidad y su implicación en la toma de decisiones. Creemos necesario generar y formar parte de las vías públicas institucionales de participación, donde los niños, niñas, adolescentes y jóvenes puedan ser protagonistas de sus decisiones, de sus acciones y generar incidencia política reivindicando sus derechos, es decir, ser agentes trasformadores de la realidad que les rodea y que consideran que debe cambiar.

Queremos trabajar para influir en las políticas públicas. Cuanta mayor sea nuestra participación en el ámbito político, se podrán identificar de forma más precisa la vulnerabilidad de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes y a sus responsables (titulares de obligación) y se podrán diseñar estrategias más efectivas, más amigables, inclusivas y cercanas a la infancia mejorando el sistema de respuesta frente a las vulneraciones que se comentan. Al mismo tiempo creemos necesario colaborar para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes se involucren en los espacios de participación públicos, para que mejoren sus capacidades y competencias, conozcan y tomen conciencia de sus derechos, para que puedan identificar sus derechos y denuncien cuando se estén vulnerando

DIAGNOSTICO CERO

Dentro del interés de las asociaciones por la incorporación del Enfoque de Derechos Humanos de la Infancia se pone en marcha un diagnostico inicial y de línea base en cada una de las entidades y en la propia federación, para trazar el camino a recorrer hasta el 2020 en la Incorporación del Enfoque de Derechos Humanos de la infancia. Puedes ver el informe pinchando aquí.

MODELO DE PARTICIPACIÓN PROTAGÓNICA

El modelo de participación Protagónica de los Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes que defiende Injucam:

  • Es un medio para garantizar los derechos de la infancia y adolescencia. Se debe partir de las necesidades e intereses de NNA expresados por ellos/as mismos (se autorepresentan) para alcanzar una efectiva aplicación de sus derechos.
  • Es un proceso que supone una práctica que se sostenga en el tiempo y tenga una finalidad. Y debería ser dinámica y flexible ante las opiniones de quienes participan y están en permanente cambio.
  • No se improvisa, es decir, debe responder a una planificación a una intención. Marcada con objetivos, sistemática.
  • Debe estar basada en indicadores y evidencias, es importante concretar qué queremos conseguir y cómo lo vamos a medir y, medir no sólo los resultados obtenidos, sino también los procesos. Debe estar definida la periodicidad y las responsabilidades.
  • Existe retroalimentación en tanto que conforme Niños, niñas, adolescentes y jóvenes se vayan empoderando y percibiendo la participación como algo veraz y eficaz, verán en la misma una herramienta cada vez más útil para modificar sus propias realidades.
  • Requiere ser transparentes en cuanto al grado y al nivel de participación. Toda la información tiene que ser accesible y estar al alcance, no solo de las personas adultas que se encuentran en el proceso, sino también de los Niños, niñas, adolescentes y jóvenes y para ello se tienen que generar canales de comunicación adaptados.
  • Representación que represente. Representar es la capacidad de actuar de una persona (representante) en nombre de una persona, institución o colectivo (representado). No hay participación democrática si solo existe la opinión de un solo Niños, niñas, adolescentes y jóvenes “elegido/a”, ni si se “delega” en una sola persona y ésta traslada lo que le venga en gana. Es en las reuniones, asambleas, encuentros, donde se delibera, se acuerda y se decide por todos/as y entre todos/as.
  • Espacios adaptados. Todo espacio tiene carácter educativo. No debemos limitar las posibilidades de aprendizaje de nuestras asociaciones, cualquier espacio diseñado estratégicamente puede ser protagonista en el proceso enseñanza-aprendizaje. Los Niños, niñas, adolescentes y jóvenes y familias deben poder decidir, en la manera que sea posible, en la adaptación de los espacios, proponiendo y dando sus ideas.
  • Transversalidad. El proceso de cambio de mirada, de apuesta por la defensa de los derechos de la infancia tiene que estar adaptado y asimilado en todos los ámbitos de actuación (social, educativo, personal…) de los Niños, niñas, adolescentes y jóvenes con los que trabajamos.
  • Voluntaria. No debe ser impuesta por nadie. Es importante en la medida de lo posible que cada Niños, niñas, adolescentes y jóvenes tenga la posibilidad de buscar y recibir toda la información acerca de cualquier proyecto o acción para que puedan decidir por ellos/as mismos/as.
  • Inclusiva. Ha de reconocer que cada Niños, niñas, adolescentes y jóvenes tiene características, intereses y capacidades de aprendizaje diferentes, por lo que implica ciertos cambios y adaptaciones en el contenido para que todos/as, sin ningún tipo de distinción, puedan acceder al mismo.

Definimos el concepto de Participación, como un proceso participativo o de carácter educativo y social que se produce en los espacios genuinos y cotidianos de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes y que implica la capacidad de la niña o niño de formar su propio juicio y expresar libremente su opinión en todos los asuntos que les interesen, puesto que los que les afecten son todos, y que se tengan en consideración por parte de las autoridades competentes en la materia.

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