¿Qué es menor?

Cuando nos dirigimos a la Real Academia de la Lengua para ver el significado del término menor nos encontramos lo siguiente:

Tal vez no sería importane si no fuera porque hay multitud de investigaciones que demuestran que la forma en la que hablamos, nuestro lenguaje, condiciona la forma en que entendemos el mundo.

Investigaciones

La más famosa es la Hipótesis de Sapir-Whorf  según la cual existe una cierta relación entre la gramática del lenguaje que una persona habla y la forma en que la persona entiende y conceptualiza el mundo.

Las últimas investigaciones realizadas por todo el mundo están aportando evidencia de que quienes hablan diferentes idiomas piensan de manera muy diferente, que la gramática puede afectar la manera en que vemos la realidad. Como ejemplo, Lera Boroditsky apoyando esta hipótesis: 

“En un estudio pedimos a germano y castellanoparlantes que describiesen objetos de géneros opuestos en cada idioma. Las descripciones que dieron eran consecuentes con las diferencias del género gramático. Por ejemplo, cuando tuvieron que describir la palabra “key”(llave) -el experimento se llevó a cabo en inglés-, los que hablan alemán, idioma en el que es de género masculino, empleaban con más frecuencia palabras como “duro”, “pesado”, “serrado”,“metal”, “útil”. Mientras, los castellanoparlantes, hablaban de la llave en términos más femeninos: “dorada”, “intrincada”,“pequeña”, “bonita”, “brillante” y “minúscula”. Otro ejemplo: para describir el puente de Millau -femenino en alemán y masculino en castellano-, los germanoparlantes usaban palabras como “bello”, “elegante”, “frágil”, “que inspira paz”, “bonito” y “estilizado”, mientras que los castellanoparlantes lo describían como “grande”, “peligroso”,“largo”, “fuerte”, “robusto” y “majestuoso”. Esto resultó ser cierto incluso teniendo en cuenta que las palabras se presentaron en inglés, un idioma que no tiene género gramatical”.

Consecuencias

No nos corresponde, ni pretendemos, demostrar o desmentir la hipótesis de Sapir-Whorf. Pero sí queremos poner de manifiesto que dirigirse a niños, niñas y adolescentes con el término menores genera unas consecuencias que suponen la vulneración de algunos de sus derechos:

  • considerar que no tienen capacidad suficiente de tener una opinión válida acerca de los asuntos que les afectan
  • considerar que las personas adultas sabemos mucho mejor que ellos y ellas mismas lo que les conviene y lo que no
  • que los espacios de participación ciudadana y política no se abren hasta los 18 años (16 con suerte como en el caso de los Foros Locales en Madrid)
  • la mirada proteccionista que las personas adultas tenemos sobre niños y niñas frente a una mirada protagónica que ponga en valor sus capacidades, fomente sus derechos y garantice espacios para su participación

Estas consecuencias son fruto, entre otras causas, de la connotación “inferior” y “menos importante” que tiene dicho término y nos parecen claros ejemplos en la línea de las investigaciones citadas anteriormente. Demostrando cómo nuestro lenguaje, el uso del término menor, sitúa a niñas, niños y adolescentes por debajo de las personas adultas y esto dirige nuestras actuaciones.

Propuesta

Cuando les preguntamos a ellos y ellas, expresan claramente y bien alto: YO NO SOY MENOR!.

En el Día Universal del Niño invitamos a todas las personas adultas a abandonar los términos menor y menores, por su connotación e impacto sobre la realidad, y a utilizar términos alternativos: niños, niñas, infancia, adolescentes… o, en todo caso, menores de edad, porque esa es la única característica inferior que tienen con respecto a las personas adultas. Estaremos así dando un paso más hacia la garantía de sus derechos.

Observatorio de Infancia: realidad o timo
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